Acuarela: La técnica.

Acuarela. Titulo Marina, Rosa Diez.

 

La  Acuarela es una forma de pintar que necesita de unos conocimientos técnicos y mucha práctica. 

La principal característica de la acuarela, respecto a los demás procedimientos pictóricos, reside en la transparencia de las aguadas.

 Los temas se pueden resolver de diferentes formas:
 de una manera espontánea sobre el papel sin previa preparación, sin haber dibujado o delimitado ninguna superficie, ejecutando pinceladas decididas resueltas de color o de una forma más preconcebida, se inician con un dibujo a lápiz y, después, se van coloreando las distintas superficies o planos, utilizando métodos diversos, según cómo se haya planteado la resolución.

Una de las técnicas más usadas es la Técnica sobre húmedo. Consiste en mojar o humedecer el papel sobre el que vamos a pintar y, a continuación, con el pincel bien cargado de color damos pinceladas, horizontales, suaves, inclinado el papel para que corra el color consiguiendo un degradado antes de que se seque el papel. Después, y una vez seca la primera capa, se pueden superponer distintos baños o realizar los detalles finales con pinceladas secas, es decir solo con color. Mientras que el papel esté húmedo, si añadimos colores o tintas, tenderán a expandirse, obteniendo unos efectos muy interesantes.

Otra técnica es la utilización del color en el papel completamente seco, también se conoce como acuarela seca. Se aplican baños tenues, superponiendo uno sobre otro, habiéndose secado la capa inferior. También se podrían emplear colores intensos y finales.

 En la resolución de un tema, normalmente, se emplean ambas técnicas, la acuarela húmeda para cubrir y colorear grandes superficies, segundos planos, cielos, etc., y la segunda para resaltar primeros planos.

La aplicación de un color sobre otro ya seco, las superposiciones, tienen una gran importancia en la acuarela. Se considera uno de los procesos necesarios para añadir calidades abstractas al color. El color básico, color general o de fondo, influirá en todos los colores transparentes que le superpongamos.

Por regla general, en las superposiciones, se debe aplicar primero el color más cálido, por ejemplo, para obtener un color anaranjado, pondremos primero el color rojo y, una vez seco, superpondremos el amarillo; para el violeta, primero bañaremos con color rojo y después con el azul. Cuando se actúa al revés, ponemos primero el color frío y a continuación el cálido, el resultado es totalmente diferente. El color frío neutraliza al cálido ensuciándolo. Cuando un color resulte opaco o apagado y queremos darle luminosidad, se deberá velar con una tinta más luminosa y transparente.

Rosa Diez en el Campo Grande, Valladolid.Un poco de Historia:

La pintura a la acuarela empezó con la invención del papel en China poco después de 100 a. C. En el siglo XII los árabes introdujeron la fabricación del papel en España y la tecnología se extendió a Italia décadas más tarde. Algunos de los más antiguos fabricantes de papel incluyen a Fabriano (en Italia), abierto en 1276, y Arches (en Francia), abierto en 1492.

El antecesor de la acuarela en Europa fue el fresco:  pintura mural usando pigmentos en un medio acuoso sobre yeso húmedo.
Las primeras obras realizadas en acuarela en Europa son de Raffaello Santi (1483-1520) pintor renacentista italiano , quien pintaba en grandes cartulinas como bocetos de tapices. En Alemania, Alberto Durero (1471-1528) pintó acuarelas en el siglo XV. Y la primera escuela de acuarela en Europa fue liderada por Hans Bol (1534-1593), influida por las creaciones de Durero. En la Gran Bretaña en el siglo XVIII, el artista Paul Sandby (1725-1809),  fue llamado padre de la acuarela británica.

Otros famosos artistas usaron la acuarela para completar su obra al óleo, incluyendo a Van Dyck (1599-1641), Thomas Gainsborough (1727-1788), y John Constable (1776-1837).

Uno de los acuarelistas más famosos es Joseph Mallord William Turner (1775-1850), precursor de las técnicas que posteriormente desarrollarían las vanguardias. Sus cuadros reflejan magníficamente la luz y el movimiento.

En la pintura española del s. XX cabe destacar en acuarela al maestro Ceferino Olivé (1907-1995) y sus discípulos Pere Calderó Ripoll (1916-2009), Francisco Torné Gavaldà (1917-2008) y Rafael Alonso López-Montero (1921-2009 ), de quien se ha escrito:

«Rafael sigue despertando admiración sincera con su dominio de la figura, su acierto en la temática y su concepción del color. En la proporción, el encuadre, la perspectiva, la consecución de los primeros términos y de los fondos lejanos, Rafael Alonso es un maestro desenfadado. Y ha llegado a esa cima a través del trabajo ilusionado cada día. Ya hace tiempo que Rafael Alonso figura entre los más destacados acuarelistas españoles. Sólo hay que contemplar esta espléndida selección de su variada obra para comprenderlo»

Agustín Romo. Revista Correo del Arte. 1989

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